Revolución en la Educación: Es Posible
Los grandes líderes son los que marcan la diferencia en una sociedad para bien o para mal. Asimismo, en todo grupo humano existen pequeños líderes. ¿No es cierto que todos tuvimos algún profesor o compañero de curso que recordamos con especial agradecimiento y cariño por la huella que dejó en nuestras vidas? ¿No es también cierto, que estas personas cruciales en nuestras vidas no son más de dos o tres? De aquí que tengamos un optimismo muy grande en revolucionar la educación si logramos colocar al frente de nuestros alumnos a estas personas que sellan con carácter a nuestros educandos.
En la educación de los niños los principales responsables son los padres, pero éstos se apoyan en otros para criarlos bien -destacándose los profesores-. Después de la casa, en ningún otro lugar los niños pasan más tiempo que en el colegio. Por eso es fundamental que este apoyo sea una labor bien realizada.
Mucho se investiga sobre el modo de mejorar la calidad en la educación. Muchos impulsan reducir el número de niños por sala o extender la jornada escolar. Pero ¿es esto realmente lo más importante? Ambas propuestas son de las medidas más caras que se pueden tomar, ¿no existen otras menos costosas con al menos el mismo resultado?
En EEUU se procura que la sala sea un espejo de la sociedad y por eso existe una cuota para las minorías, creyendo que los estudiantes ganan al estar en contacto con ambientes más amplios. Sin embargo, existen algunas investigaciones que tratan de medir cómo actúa realmente el efecto compañero y encuentran que los estudiantes ganan cuando están rodeados de otros que son similares a ellos.
Otros estudios señalan que ningún efecto es tan importante como el que produce un buen profesor en sus alumnos. Pueden existir salas muy populosas, compañeros muy disímiles y ambientes familiares muy complicados, pero un profesor líder es capaz de superar todos estos obstáculos para hacer de los niños mejores personas, más capaces y competentes, seguros de sí mismos y sin miedo al futuro.
¿Cómo conseguir este tipo de profesores? Destacando mejor la importancia de su rol. Premiarlos, cuidarlos y escucharlos, formarlos permanentemente y brindarles un espacio donde puedan intercambiar experiencias es un buen principio; que los mejores sean los formadores del resto es esencial para que las buenas prácticas se difundan. Para formar mejor a nuestros niños lo primero que nos tiene que importar son sus padres y lo segundo sus profesores. La valía de las personas que educan a nuestros hijos importa mucho más que las condiciones materiales en las que ésta se produce.
Sergio Silva Alcalde
Presidente Fundación Cultura Empresarial




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