Energía geotérmica: Chile tiene una mala ley

La Ley de Concesiones de Energía Geotérmica define esta energía como aquella que se obtiene del calor natural de la tierra. Ésta integra las llamadas Energías Renovables No Convencionales (ERNC) que durante 2009 generaron el 6,4% de la energía del país a nivel de sus dos principales sistemas. Sin embargo, el aporte de la geotermia fue nulo o casi nulo.

En Nueva Zelanda (NZ) la producción de energía geotérmica comenzó en la década del 50; a junio de 2010 el 13% de la energía provenía solamente de esta fuente y se espera que sea un 20% del total para la próxima década.

NZ y Chile tienen algunas características en común como: el tamaño, sistema y demanda del sistema eléctrico; la latitud y entonces un clima similar. Además, ambos países están ubicados sobre lo que se conoce como “Cinturón de fuego del Pacífico”; de hecho Chile cuenta con el 10% de los volcanes del mundo lo que sería una medida del potencial geotérmico. Éste podría verse afectado si el Ministerio de Bienes Nacionales incluyera los lugares cercanos a los volcanes dentro de las zonas de exclusión para levantar centrales eléctricas.

La diferencia fundamental que hace que en NZ la geotermia tenga un nivel de desarrollo mayor está en que la legislación le da al dueño de la tierra el derecho de propiedad sobre lo que está en el subsuelo. Al contrario, en Chile el Estado es el dueño del subsuelo por lo que se requiere una concesión para su explotación. Si bien existen diversos instrumentos de fomento, a través de la CONAMA y la CORFO, y se han redactado leyes que buscan impulsar el desarrollo de esta energía la inversión aún no es significativa y el problema radica precisamente en que las leyes deben ser perfeccionadas.

Por otro lado, el costo de explotación de esta energía es menor en países que además explotan petróleo por lo que la ventaja que tenemos por disponibilidad queda contrarrestada por el mayor costo. Una alternativa podría ser firmar algún tipo de acuerdo con Argentina para poder utilizar sus conocimientos y maquinarias disponibles para la exploración petrolera.

La importancia del aprovechamiento de este tipo de energías tiene que ver con la menor dependencia a la importación; menor volatilidad del precio, pues no sufre los vaivenes a que están sujetos los combustibles fósiles; genera trabajo en las comunidades donde se implantan los proyectos; además contribuye a cuidar el medio ambiente debido a que su explotación es menos dañina que la de los recursos no renovables.

Sergio Silva Alcalde

Presidente Fundación Cultura Empresarial

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