Más Créditos, Menos Becas

Año a año los resultados de la PSU confirman que existe una gran brecha entre el desempeño académico de los alumnos de más recursos y los de clases sociales menos favorecidas.

No podemos pensar que esto se deba únicamente al esfuerzo que unos y otros ponen por obtener los mejores resultados. Sin embargo, es paradójico que los hijos de las clases dirigentes sean quienes se esfuerzan más por superarse y obtengan los mejores puntajes asegurándose mantener o incrementar su bienestar futuro. Resulta curioso que la gente más colocada del país ha sido capaz de convencer a sus hijos que deben obtener buenos resultados universitarios y continuar un programa de master y/o posgrado. La realidad debiera ser que los de menores recursos tengan más incentivos a estudiar y poder progresar socialmente; la renta por estudiar es enorme, pueden pasar de no tener nada a tener mucho.

En Estados Unidos los hijos de las clases menos pudientes obtienen mejores resultados que los de sectores más acomodados. La tasa de interés de los créditos para estudiar hace de incentivo adicional: logra hacer del proyecto educacional uno rentable que les permite obtener una tasa interna de retorno más alta que la de endeudamiento.

En nuestra opinión, la falta de financiamiento para la educación de los niños y jóvenes de menores recursos es fundamental para que no puedan mejorar sus resultados. La educación es financiada insatisfactoriamente a través del establecimiento de manera que se impide asumir la responsabilidad de educar y poder imitar lo que ocurre con los niños más ricos. Cuando ya mayores simplemente no hay acceso al crédito para proseguir su educación. ¿Por qué es urgente facilitar éstos y no más becas a los sectores más desposeídos? La razón es que con las becas no se puede ayudar a tantas personas, el dinero para regalar es mucho menos que el disponible para prestar. Además lo que cuesta vale, si sabes que tienes que devolver el dinero el compromiso será mayor.

Más aún, según Heckman es muy importante que los padres dispongan de créditos cuando los hijos son pequeños, que a su vez es cuando ellos tienen pocos recursos. Si no los forman bien en el momento en que la mente del niño es una esponja después no importa cuánto dinero inviertan no van a conseguir el desarrollo deseado; los años de educación no son bienes sustitutos sino complementarios.

Hay que lograr una revolución que empareje la cancha hacia los niños y jóvenes de menores recursos; como las familias de los niños y jóvenes más ricos de Chile lograr que educarse sea su mejor proyecto. Pero esto no se logra solo sino con más créditos.

Sergio Silva Alcalde

Presidente Fundación Cultura Empresarial

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